Entra el amor flaco y mojao, como una raspa de pescao, como beso puesto al trasluz. Y de su mano llegas tú con tu pelo como el betún, como un piropo bien tirao...
Y quiero escribir pero me faltan las palabras. Que me paso el día esperando al momento de cojer el autobús y pasar esos 20 minutos delirando con él. Mirarle a los ojos. Mirarle las manos.
Y marcharme a casa cada día con ganas de seguir conociéndole.
miércoles, 17 de noviembre de 2010
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