Las decisiones que no tomé,
que me tomaron a mí,
impiden que me arrepienta.
De haberlo sabido,
aquella noche,
(a las siete de la mañana)
me hubieran dado las doce.
Las decisiones que no tomé,
que me tomaron a mí,
impiden que me arrepienta.
De haberlo sabido,
aquella noche,
(a las siete de la mañana)
me hubieran dado las doce.
Nunca estuve a la altura,
tu altura.
(Tampoco quise estarlo).
Aquel listón,
me quedaba pequeño.
Pasado el primer estado de la tristeza y la desazón absoluta, aquí me tienes.
Resiliente.
Tuviste complejo de salvador en mi vida y así te lo hice saber. Apareciste cuando todo parecía perdido, arrasaste con pies de plomo, me decía. ¡Qué equivocada estaba! Cuando ni siquiera has sabido salir de mi vida de la misma manera que entraste, por la puerta de atrás, sin hacer ruido.
Nunca fuiste un cable a tierra ni punto de partida. Ni siquiera fuiste paracaídas.
Me agarré a ti como un clavo ardiendo y me quemé. Mucho.
Año nuevo, vida nueva, renovada. Yo. Sola. Resurgiendo de las cenizas, otra vez. Sin ti. Sin nosotros.
Y el viento de mi barrio me condujo hasta otro cuerpo, que hoy dibuja la más bella historia sobre el mío. Un cuerpo que es mi espejo, mi canción definitiva, el otro tripulante de este vuelo eterno. Un cuerpo que es mi cable a tierra, el punto de partida, el barrio donde vivo, mi ángel, mi paracaídas.
Siempre voy a querer que te quedes.
-Lo feo es la piel protestando, pidiéndote todas las noches-Tenías que llegar tú para coger las riendas de mis miedos y lanzarlos por el Puente de Santiago en medio de aquel abrazo, aquella noche, que será el punto de inflexión más bonito.
"Siempre decimos ya nos veremos, pero volvemos luego a pedir el mismo plato y yo no me canso de repetir..."
No sabía que también había desiertos que desembocaban en el mar. Recuerdo cómo durante aquellos primeros meses del año, un sentimiento devas...